Ford StreetKA: ensaimadas, altas temperaturas y un chef japonés

Pedir consejo a un Colombiano, Colombiana en este caso, para decidir si comprar un descapotable, es como cometer un error de principiante. ¡Hágale pues! será la respuesta en el 99,9 periodo 9 de las ocasiones. Si la ínclita trabaja en comercio internacional. Ese tipo de personas hacen en una hora las gestiones que un simple mortal hace en 6, pues uno se ve en apenas treinta minutos con varios pdf en el buzón de correo electrónico para imprimir tarjetas de embarque variadas de vuelos y ferry. Son de otra pasta, lo llevan en la sangre. Como les gusta decir: nos vamos moviendo y en el camino se arreglan las cargas.

Luego, cuando acaba toda esta historia, otra más del abuelo cebolleta, uno se da cuenta de su carácter acomodado y reconoce que la vida, las cosas que nos pasan y las experiencias, están del felpudo de casa hacia fuera. De perogrullo pero no es tontería esto que digo. La cosa se remonta hace unos meses cuando buscaba enganche de remolque para mi coche. Remolques disponemos al menos de un par para poder transportar los scooter de carreras al karting pero siempre dependemos de algún compañero que tenga enganche. Y uno busca por esas webs de Dios churras y acaba encontrando merinas. O descapotables.

 

Y apareció él, con ese culo respingón y en ese gris metalizado. Pero había que cruzar “el charco” hasta Mallorca. Casi cerrando la puerta del Covid y las restricciones de movilidad locales, me veo tomando café en la terminal 1 del Aeropuerto del Prat pensando aquello de: “otra ocasión me he dejado liar”. Más que nada porque me suelo circunscribir a mi área geográfica en lo que a compras de vehículos usados se refiere. Esta vez ha sido la excepción.

Nos citan en pleno centro y casco antiguo de Palma de Mallorca para comer su única propietaria, una señora de casi 80 años y los familiares que la acompañan en la gestión. Después recogeremos el coche que cuenta en su marcador con 100.000 kilómetros y algunos arreglos de chapa y pintura pendientes. Contando dichas reparaciones y una revisión posterior, se ajusta al presupuesto que tenemos previsto. Ponemos rumbo a Alcudia desde donde partirá el Ferry que nos devolverá a Barcelona y ahora comienza la historia de verdad…

Aunque debo reconocer que de convertibles y descapotables no tengo ni “fruta” idea, como buen integrante del Team Marmota, uno se documenta previamente de todo artilugio susceptible de compra que tenga ruedas y motor. No hay mucha información de este coche por internet. De hecho Ford fabricó en torno a 37.000 unidades de las que unos pocos cientos recalaron en nuestro país. El motor es difícil verlo en modelos europeos. Denominado internamente Zetec Rocam 1.6 es un bloque de hierro con culata de aluminio, distribución por cadena, 2 válvulas por cilindro y un sistema de elevación de válvulas variable denominado Rollfinger Camshaft , de ahí el apodo Rocam. Suponemos que será una especie de árbol de levas con leva variable o algo por el estilo. No me queda claro del todo el sistema en cuestión.

De tacto duro por el sistema de cadena, el invento del alzamiento de válvulas se traduce en mucho par motor a bajas vueltas. Los desarrollos de estos propulsores provienen de Ford Brasil y por los datos que he podido investigar se han montado en las factorías de Valencia, Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. En este caso se enviaban los motores a Turín y Pininfarina hacía el resto carrozando el Streetka. Prácticamente solo el Streetka y el Sportka (modelo similar pero no descapotable) monta ese motor por estos lares. En latinoamérica y concretamente en Brasil y México es muy habitual ver coches con estos propulsores, a saber: Ka, Fiesta, Ikon ( una especie de Ford Ka con maletero) Courier. Que los latinos tengan por la mano la mecánica de estos Zetec Rocam 1.6 será determinante en nuestro relato como se podrá observar más adelante.

De esta manera volvemos a la autovía que nos lleva de Palma a Alcudia directos al Ferry. Descapotados con buen clima y todavía algo de sol tardío, el coche nos brinda como unos quince minutos de auténtica felicidad melenas al viento hasta que en el cuadro de instrumentos se encienden la luz de fallo de motor y la de temperatura del agua…

 

¡Qué no cunda el pánico!, parada inmediata en el pueblo más cercano y a esperar un rato que baje la temperatura. Abrimos el capot y vemos cómo hierve el anticongelante dentro del vaso de expansión. Nos ponemos en contacto con la vendedora para explicar el incidente y esta nos remite al mecánico más cercano que encontremos en Alcudia. Mientras, la temperatura desciende hasta límites que nos permitan seguir circulando.

En una punta de Alcudia, a poco más de un kilómetro de distancia del puerto, se encuentra el taller de Lucio, mecánico de origen Peruano. Dejamos el coche a Lucio explicando lo sucedido y nos comenta que volvamos en 30 minutos. Saldrá a verificar la avería pero cree que sabe de dónde puede venir el problema. Invertimos esa media hora en tomar un café en un despacho de ensaimadas cercano y charlando con gente del lugar alaban el buen hacer mecánico de nuestro hombre Peruano. Buena gente y buen mecánico apuntan una trabajadora y un cliente del lugar.

Aprovechamos la coyuntura para comprar un par de ensaimadas porque no conocemos a nadie que salga de Mallorca sin una bajo el brazo. Por suerte compramos solo dos ya que la amiga de Colombia se quería llevar como media docena. Una para este, otra para el de más allá, etc.

Yo supongo que será como mucho algo del termostato que se puede solucionar relativamente rápido pero digo: _¿ Has pensado que cabe la posibilidad de que volvamos sin coche?

No me seduce la idea de cargar con dos kilos de ensaimadas camino del puerto, por tanto, que sean solo dos unidades.

De vuelta al taller Lucio lo tiene claro después de una vuelta rápida. La junta de culata está deteriorada por exceso de temperatura. Hay que decir, que en contacto con la vendedora tardaron nada y menos en hacer sendos bizum para devolvernos el dinero y no tenían constancia de la avería. Y lo creemos. Una Señora mayor de 80 primaveras no se mancha las manos de aceite bajo el capot, paga un mecánico. Lo más grave del asunto es que antes de vender el coche habían hecho una revisión en un taller de Mallorca para verificar que todo estaba en orden. Pudimos ver la factura en la que incluso cobraron en concepto de “conexión a ordenador de diagnóstico”. ¿No vieron los fallos de motor almacenados en memoria? ¿No les sonó a chino el electroventilador del coche constantemente sin parar y ver hervir el anticongelante?

 

Yo personalmente tengo claro lo que pasó. Ese taller emitió una factura de revisión pre venta de un vehículo por la friolera cifra de más de 400 euros y no hicieron absolutamente nada. De esta manera regresamos compuestos, sin descapotable pero con dos ensaimadas bien sabrosas…Me voy a ahorrar describir el paseo de kilómetro y medio caminando bajo un sol de justicia hasta el ferry cargado con las ensaimadas…

Reconozco que tampoco nos supo mal. Asumimos el coste del desplazamiento ya que entiendo que nosotros tomamos la decisión de ir a buscar el coche.

Aunque brevemente, conocimos Mallorca, volveré allí como más tiempo seguramente. La señora y su familia nos invitaron a comer. El trato fue bueno hasta tal punto que seguimos teniendo contacto con la familia de la vendedora y con nuestro mecánico Lucio. Y de regreso en el Ferry conocimos al cocinero de Sting, si, ese que canta.

Una vez en casa, como uno es cabezón, sigo mirando el resto de opciones del mismo modelo de coche de ocasión hasta dar con uno en Reus, bastante más cercano geográficamente.. Mientras tanto, Lucio, en Mallorca, nos tiene al día de las reparaciones del anterior ya que la propietaria llega a un acuerdo con él para reparar el coche y venderlo posteriormente.

Otra vez más la red de redes y San Google se convierten en mi aliado para comenzar un proceso de investigación. El affaire “Mallorca” me da en la nariz que no es un caso aislado.

Las pesquisas 2.0 nos llevan a tierra de tacos y carnitas, mmm…¡Qué hambre! Vía canal de Youtube nuestro hermano Mexicano Victor Estrada de la localidad de Puebla, cercana a Ciudad de México, atiende nuestras preguntas mediante Whatsapp gentilmente. ¡A sus órdenes! nos dice. ¡Grande Victor! por su disposición y amabilidad. Su video acerca de los problemas de calentamiento de los motores Zetec Rocam 1.6 no deja lugar a dudas y explica claramente el proceder en caso de avería.

Al igual que en “intenné” se encuentra “todo”. Quiero decir, buena información y buenos tutoriales. También hay mucha paja y un filtrado es necesario. En este asunto que nos compete hay mucha información publicada errónea de una modificación o anulación de los termostatos y bases termostáticas de los modelos Ford que montan estos propulsores. Las conversaciones con Victor me recuerdan las doctrinas escritas por Alfredo en este blog en lo que a mecánica se refiere.

Alfredo siempre dice: “No hay secretos en mecánica ni yo soy un gurú, solo hay que leerse el manual”. Teniendo en cuenta que a mucha gente no le gusta leer, no es raro, como comento arriba, ver mucha documentación y videos de chapuzas varias. En concreto hay una muy extendida de anular con un tornillo y una arandelas la base del termostato de los Zetec Rocam.

Si se siguen punto por punto las comprobaciones de Victor en su video, se usa el material descrito en el manual de Ford y se siguen los intervalos de mantenimiento que la propia Ford detalla muy claramente en los manuales de usuario (ya no digo en los manuales de taller), se solucionan los problemas.

Como el coche de Reus pinta bien, aunque es ligeramente más caro. Mejor estado de chapa y menos kilómetros. Pues venga, ¡una cuarta al norte del norte nordeste y rumbo a los doblones! que diría un pirata. O cómo me gusta decir a mi: ¡Al turrón!

Ya tenemos el coche pero con el Covid hemos topado. Si, aquí cada comunidad autónoma gestiona el coronavirus y las restricciones de movilidad como le da la gana. Si lo sabré yo que trabajo en un servicio de urgencias del hospital…

El caso es que por estos parajes en noviembre de este año 2020 (por si estáis leyendo esto en otra fecha diferente) se pone en marcha una especie de mal llamado “toque de queda” que no permite salir del domicilio salvo excepciones.

Comienza a partir de las 10 de la noche hasta las 6 de la madrugada de cada día y luego otro de fin de semana de viernes a lunes que limita la movilidad a poco más que tu municipio y el colindante.. Siete y pico casi 8 de la tarde recogiendo el Ford en Reus y con todo el día en la espalda se antoja cansino una vuelta relámpago a Girona por lo que decidimos buscar un sitio dónde pasar la noche. Y seremos 5, a saber: Mi hija, mi compañera Colombiana, el que suscribe, el recién comprado Streetka y un Nissan Quasquai. No hay ni un hotel en Reus y nos tenemos que bajar hasta Salou en plena costa. También allí se antoja difícil encontrar hotel pero encontramos uno en el que viven buena parte del año unos chicos jóvenes de un centro de alto rendimiento deportivo internacional.

 

Es de los pocos establecimientos abiertos en la zona y la amable responsable de recepción nos explica que estos chavales y un par de adultos monitores viven allí hasta al menos Junio del 2021 por lo que pasarán confinamientos o restricciones derivadas del covid allí. Disponen de cocina y un par de camareros por lo que nos ofrecen cena y desayuno en mesa. Pensad que ya hace semanas que eso no se permite en la zona de Catalunya ya que una medida de las restricciones covid pasa por cerrar parte de los servicios de hostelería. Estar sentados cenando con “la que está cayendo” fué un lujo. Raro por la situación, pero un lujo. Te viene a la memoria aquello de que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Ese mismo día sobre las dos de la tarde se activan oficialmente las restricciones por lo que conviene llevar una factura del hotel de regreso a Girona para el día siguiente. Será la manera de justificar el desplazamiento a casa entrando en la excepción que permite moverte solo en caso de volver a tu domicilio habitual. Vamos, que volvimos cerrando puertas como aquel que dice. Realmente no encontramos en todo el trayecto ni una patrulla de policía alternando carretera de costa con algún tramo de autopista.

Con buen sol de mediodía no dudamos en descapotar y sin los famosos deflectores de viento típicos de los descapotables se hace complicado mantener velocidades por encima de los 90 o 100 kilómetros por hora. Aparte, por la forma de pisar del Streetka, aunque de talante deportivo, es un coche para pasear. Ya lo había leído en alguna prueba de este modelo por internet. Que dicho sea de paso, hay cada blog “pofesional” del motor que no se que coche han probado porque he leído cada barbaridad… Apuntad la web kilómetro 77, (km77), porque de este y de otros coches reconozco que tienen mucho criterio para las pruebas de producto.

Coincido con el redactor de km77 en la prueba del Streetka en que describe cómo se descoloca de la trayectoria el coche a la mínima junta de asfalto o irregularidad de la carretera. Los cambios de dirección son inmediatos y dan una sensación de Kart muy racing pero a costa de que el piso se mantenga sin baches y en impecable condición. Por lo tanto hay que tomárselo con calma y de paseo. Mejor huir de las altas velocidades. Comentar que fuimos a ver un ejemplar en rojo y el propietario rebuznaba orgulloso “lo he puesto a 170”, salimos de allí como vulgarmente se dice “por patas”.

Hay sol pero son meses fríos y conviene llevar la calefacción que, en estos calurosos coches funciona más que a la perfección. Funciona tan bien que ayudó a refrigerar el motor en el trayecto de vuelta expulsando el calor del motor hacia el habitáculo descapotado. Este de Reus también sufría problemas de calentamiento aunque no tan graves como el de Mallorca que falleció. Lo veremos más adelante. Me gusta bastante la música pero en este caso más vale llevar apagado el radio cd con cuatro altavoces que trae el equipamiento de serie. No es que sea malo, es que los ingenieros de Ford se las ingeniaron para introducir sutilmente el bramido del escape en el interior al ir sobre todo descapotado. Para gustos los colores pero yo es descapotar e inmediatamente apagar la radio. La música ya viene del escape y del motor.

 

Voy mezclando algo de técnica con historias del abuelo aunque insisto en mi nula experiencia con descapotables. El interior del coche viene a ser el de un Ford Ka sencillo pero con toques de mayor calidad. Aparte del cuero en asientos y paneles de puertas tengo la sensación de que el ajuste de las piezas del salpicadero, muy plasticosas, es de mejor factura. En tiempos usé por tres meses un Ka 1.3 como coche de cortesía de un taller y tengo fresco en la memoria el interior de ese modesto utilitario. Los asientos son cómodos y recogen bien el cuerpo en movimientos laterales pero no son para tiradas largas por la posición de los pedales. Las piernas no cuelgan en exceso si no que van relativamente cerca de la línea de la cadera y eso lo penaliza en largas kilometradas. En contrapartida es una posición muy deportiva a ras de suelo. La consola central molesta algo en los apoyos de la pierna derecha en curva. Del lado izquierdo podemos usar el apoyabrazos de la puerta mientras agarramos el volante para mantener la posición.

El tacto de los mandos es bueno pero tirando a duro. El cambio precisa de movimientos bien acompañados y nada de brusquedades. Ya que hablamos de cambio, el desarrollo es ultra corto. En quinta a 3000 rpm solo nos conformamos con 90 kilómetros por hora. Un viaje a 120 por encima de las 4500 rpm se tiene que sufrir pero no es su cometido. Sorprendentemente en las bajas revoluciones es un propulsor muy aprovechable por el sistema que comento al principio de la elevación de válvulas. Ford anunció disponible el 90 por cien del par motor a partir de sólo 1500 rpm y la verdad es que el invento funciona. Puedes salir con solvencia en poco más de 1000 rpm y cambiar por debajo de las 2500 rpm empalmando marchas sin una tos ni un titubeo. La parte negativa de todo esto es el consumo de combustible.

Si el coche tiene ese carácter dieselizado a bajas vueltas es porque la centralita mete gasolina en ese régimen. Y ya digo, lo consiguen con un tacto insuperable para un motor de gasolina de cadena de distribución, ocho válvulas y un solo árbol de levas. Y si vamos altos de vueltas consumimos carburante por motivos obvios. El coche gasta, está claro. Pero si queremos una razón a ese consumo aquí lo tenemos. Por tanto entiendo que el Streetka bebe la gasolina que debe en el momento que la precisa. Otro cantar es que el preciado líquido vaya caro, no se si me explico. Como en mis motos, no me como la cabeza, cuando toca, lleno y punto. Pero para los que gustan de datos e hilar más fino calculo que con un tanque se hacen casi 500 kilómetros de autonomía en carretera a punta de gas a velocidades legales. En un consumo combinado poco más de 400 kilómetros por depósito para 42 litros de capacidad.

Hay que tener en cuenta que si lo comparamos con la competencia de descapotables de su mismo segmento, en lo tocante a motorización y sobre el papel, sale perdiendo. Un Tigra, 206 CC, 207 CC y compañía, montan motores de moderna factura multiválvulas y de ciclo diesel en algunos casos como opción. Por poner un ejemplo, ya que lo he nombrado, un Opel Tigra me da la sensación de llevar un Opel Corsa sin techo. Aunque sea más eficiente. Un Streetka tiene personalidad propia y no tiene nada que ver con un Ka de techo duro. Solo sería comparable a un Sportka, otro modelo con el que comparte motorización y raro de ver, pero el Streetka no depende del Ka, es un coche en sí mismo. No se si me explico. Personalmente pago el peaje de tener un motor más desfasado y una estética insuperable.

En este sentido, y hablando de motos, que es lo que conocemos por estos lares, me viene a la cabeza cuando pasas de una Ducati de los 90 hasta 2005 como mucho, (una moderna ni hablar), a una japonesa. Por ejemplo, que se haya visto en estas páginas, una Ducati 900 SS 98 ie a una Suzuki Bandit 1250 S. La Ducati, como el Streetka, es un tractor. Tacto agrio en frío, poca finura general, etc. Pero las sensaciones amigo mío… están a un gran nivel y se disfrutan si aceptas ese carácter tosco de viejo cascarrabias como parte del juego. Eso sí, a la que te montas en la japonesa que funciona fina como un reloj cuesta volver al Jhon Deere… Por eso creo que si te montas en un descapotable más moderno costaría mucho volver al Streetka.

“En ocasiones lo uso a diario, tengo tres coches y a veces uso el Streetka toda la semana. Es gastón, bastante ruidoso y a mi chica solo le gusta en verano, descapotado y por la tarde. Todo esto hace que no dure más de una semana con él.”

Esto es un extracto de un comentario de Sergio Rodrigo, un propietario de un Streetka del grupo de usuarios del modelo en Whatsapp del que recientemente he pasado a formar parte. Me consta que Sergio está enamorado de este coche. Solo hay que buscar en Youtube el video de impecable factura con título, “cielo abierto ford streetka”, para darse cuenta de ello. Como veis, este coche es, que diría mi amiga Colombiana, “jodido”, pero te lo compensa con creces. Descapotado para mí es lo más parecido a ir en moto y se forma parte del entorno exterior.

Y así llegamos a casa con la mosca detrás de la oreja pendientes de hacer las comprobaciones de temperatura recomendadas por Victor Estrada, amén de los típicos mantenimientos de rigor de cuando se compra usado, itv y alguna cosita más. En esto llega un mensaje de Lucio por whatsapp. Una foto de la bomba de agua del coche de Mallorca comparada con la bomba de agua original. Juzgad vosotros mismos. Pero, ¿dónde habían ido a parar las aspas de baquelita de esa bomba de agua?¡ Lo veremos en el próximo episodio! jejeje.

 

Vamos testeando nuestro Streetka de Reus y en un trayecto mañanero de 20 minutos con temperatura exterior fría, mientras llevo la niña al cole, el electroventilador no para de funcionar. Evidentemente algo no va bien. Al hablar con Víctor de México creo que toca desmontar cosas y es hora de buscar mecánico aquí, latino, por descontado. Y lo tenemos cerca de casa, de Medellín, Colombia, como mi compañera curiosamente.¡ Con el dorsal 8 sale al campo nuestro Antonio Orozco! Pronunciese Antonio Orosco por favor. Coñas futboleras aparte, decidimos cambiar por precaución bomba de agua, termostato y anticongelante. Para nuestra sorpresa la bomba de agua salió también deshecha como la de Mallorca pero al menos tenía cuatro trozos de aspas que movían algo el agua en el circuito de refrigeración. Ahora detallaremos todo lo que se le va haciendo al coche pero por simple curiosidad me presenté con el Streetka en el concesionario oficial Ford de Girona (Covesa) para comentar el tema de las altas temperaturas y la atención fue nefasta. Y eso que hemos comprado dos Ford en esa concesión, menos mal que somos clientes que sí no…

El recepcionista del taller después de explicarles lo sucedido nos dice que hablará con un mecánico y que sale a decirnos algo. En breves instantes nos comenta que un mecánico de la concesión dice que el electroventilador está en marcha por llevar el aire acondicionado puesto. Si, pienso yo, 10 de la mañana en invierno y con el aire puesto. Este es el nivel…Ni un mecánico se dignó a salir e intercambiar unas impresiones conmigo. Nula profesionalidad. Quizá me topé con las personas con más desidia de ese negocio, nunca se sabe. No se puede decir que todos allí sean así. Pero le hacen un flaco favor a esa empresa, eso queda patente.

Bien, después de, como relato arriba, cambiar bomba de agua y termostato se aprovecha para cambiar correa de accesorios y junta de tapa de balancines para paliar en parte una fuga de aceite provocada por el excesivo calentamiento del motor. Ni que decir tiene que se ha cambiado aceite y filtros. En este caso un semisintético 5-30 de buena calidad es obligatorio por las temperaturas a las que se va a ver sometido. Pero la pieza angular, la crucial, la come baquelitas de las bombas de agua es …¡Tachan!… Sí amiguitos, el anticongelante. Aquí vuelve Alfredo a darte una colleja con una mano y enseñarte el manual con la otra. Ford recomienda anticongelante naranja o concentrado de calidad superior y para más inri detalla en las operaciones de mantenimiento periódico comprobar la densidad del mismo.

Los anticongelantes genéricos, los de 8 euros la garrafa, hierven a menos grados de los que anuncia la etiqueta y deshacen la baquelita de las bombas de agua. Los de mejor calidad y recomendados tienen una base de aceite, es decir, si los tocas con los dedos tienen un punto de espesor y dejan la piel como aceitosa. Cuando Ford dice comprobar la densidad se puede hacer simplemente con el dedo. Con el motor frío, evidentemente, solo hay que abrir el vaso de expansión y comprobar que esa textura aceitosa está presente. De lo contrario si lo vemos muy aguado toca cambiar. Ni densímetros ni chapuzas en las bases termostáticas ni cosas raras. Solo seguir el manual y utilizar los repuestos recomendados por el fabricante, ni más, ni menos.

Ya que estamos hablando de mantenimiento, revisando el libro de entrega del vehículo observamos que el primer propietario del coche es un tal Minoru Nishiyama. San google nos mostró que ha sido el primer cocinero y chef japonés que abrió en Barcelona el primer restaurante de comida japonesa. “Distingo a un buen cocinero con solo ver sus cuchillos” asegura este hombre. Yo ahora le diría: “distingo a un buen mecánico solo con ver su anticongelante”. Me lo ha puesto a huevo el Nipón, y mira, me da título para el artículo.

 

Y a día de hoy finales de Noviembre del 2020,¿como queda la cosa? Os sigo contando. Pues yo que sabéis que no callo ni debajo del agua, tengo el culo inquieto y siempre haciendo amigos. Ya andamos por un grupo de Whatsapp de usuarios de Streetka donde compartir trucos y experiencias. Y entre esos trucos, uno muy importante consiste en instalar un reloj que aprovecha la conexión OBD2 del coche para poder monitorizar multitud de parámetros de control entre los que destacamos la temperatura del agua y del aceite entre otros. La cosa en condiciones normales debería oscilar entre los 85 y 95 grados de temperatura del agua refrigerante subiendo a poco más de 100 en condiciones de mucho calor. Y todo lo que salga de ahí será la antesala de problemas. Probé hace 2 años una unidad impecable con 310.000 kilómetros en su marcador. El propulsor es fiable, pero pide que estemos muy pendientes del mantenimiento. Con poco más de 70.000 kilómetros y si la temperatura no vuelve a dar la lata no veo descabellado sacar esa bomba de agua para ver su estado a los 100.000 y de paso sustituir termostato. Parece un intervalo muy corto pero prefiero ir tanteando. Estamos ahí con una fuga de aceite que se ha minimizado mucho desde el cambio de junta de balancines. Sospecho que puede venir de la caja de cambios pero… El embrague no tiene mal tacto pero no va a llegar a esos 100.000 ni de broma. Se ha adquirido por 17 euros un lector de códigos y fallos de motor OBD2, aparte del reloj instalado en el salpicadero. Sí amiguitos, 17 euros y todavía hay talleres como el de Mallorca que te siguen facturando 40 eurazos por el concepto “conectar ordenador de diagnóstico”… y se quedan tan anchos. Pues en casa lo tenemos y herramienta de mucha utilidad que recomendaría para cuando se vaya a comprar coches de ocasión ya que algunos de estos lectores recuperan fallos de motor borrados de la memoria.

 

La luneta trasera pide cambio ya que está translúcida del paso del tiempo y no transparente. Un interruptor que no funciona por aquí, la regulación en altura del asiento del conductor se ha desenganchado por allá, en fin. Van saliendo cosas pero creedme que vale la pena poco a poco dejar el coche impecable. Y eso que haciendo un buen barrido por el mercado de ocasión creo que tenemos, si no la mejor, una de las unidades mejor conservadas del panorama nacional. Como siempre digo hablando de motocicletas, este coche es otro de esos artilugios para manos y no para pies. Para aficionados y gente cuidadosa, chapuzas y pasotas abstenerse.

Buscando la similitud con las, queridas por estos lares, Yamaha FJ, uno aprende que en ocasiones no hay que fiarse de las bajas cifras en kilometraje de estos vehículos. Es preferible, dentro de una lógica, unidades con un cierto tiempo de uso ya que esto quiere decir que si funcionan es porque han sido escrupulosos con el mantenimiento y se lleva como es debido. Muy preferibles a los típicos con pocos kilómetros y años parados. Suculentos a priori pero problemáticos a posteriori.

 

Como no hay dos sin tres, la gota que colma el vaso en esta historia es bajar un día al garaje y probar a meter la llave en una de la puertas comprobando con estupor como los bombines de ambos lados están literalmente clavados. Vamos, que falla el cierre centralizado y nos quedamos fuera sin abrir. Si, ya me podéis llamar borrego por no comprobarlo pero creo que no han metido la llave en esas puertas durante toda la vida de ese coche. Evidentemente me pongo en contacto con el vendedor que por supuesto no sabe nada del asunto y lo creo.

Fijaos cómo somos las personas. Donde unos vemos oportunidades y suerte otros ven problemas. Hablando con el vendedor llego a la conclusión que tenemos el mejor escenario posible delante de las cosas que van saliendo al coche. A ese coche viniendo con nosotros le ha tocado la lotería literalmente. En nuestras manos se ha detectado el grave fallo del calentamiento y la bomba de agua, vicio oculto de libro claro y meridiano. Y se ha resuelto con éxito. Si otra persona compra ese coche y no repara en ese fallo, este hubiese fallecido como el pobre Streetka Mallorquín. Y el vendedor tendría un tío cabreado picando en su puerta día sí, día no. Si el coche no lo hubiesen vendido y se decidiera seguir usándolo correría la misma suerte y tendrían un bonito pisapapeles de casi 4000 euros. Pero nosotros lo recibimos con los brazos abiertos y le damos el buen trato y los mimos que se merece. Y creedme que nos está retornando la inversión con unos ratos impagables.

 

Revisad un momento la foto del paseo de cuarto de hora con el Streetka Mallorquín al principio del artículo. Según nuestra experta en comercio internacional Colombiana ese coche medio muerto nos proporcionó esos minutos de felicidad como si fuese su último cometido. A medio camino sediento pidió algo de beber antes de fallecer definitivamente en Alcúdia pero el tío nos llevó hasta allí. Lecciones de vida y maneras de ver las cosas pienso yo. Tenemos suerte, un descapotable fantástico, viajamos a Mallorca y conocimos gente. A los propietarios de Mallorca que prometimos volver a ver. A Lucio que nos dice que no podemos ir a Alcudia sin tomarnos algo con él fuera del trabajo. A Víctor Estrada de Puebla con el que vamos teniendo contacto. A nuestro actual mecánico Antonio Orozco.

¿Qué son pues un par o tres de bombines de puerta a 30 euros la reparación de bombin?

Pues evidentemente nada. Suerte que el ex-propietario del coche nos ayuda con el tema de los bombines de las puertas.

Para nosotros probablemente la próxima parada sea un restaurante japonés en Barcelona…curioso que es uno…

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10 comments on “Ford StreetKA”

  1. CARO Responder

    Siempre he pensado que las mejores cosas de la vida llegan por casualidad, y esto es lo que me ha pasado con tu post.
    Yo tengo un Nissan Qashqai como coche diario pero un buen amigo tiene un street ka (gris como el tuyo) y me lo presta muy generosamente algún que otro fin de semana, me gustan tanto que me he planteado comprarme uno y mira por donde, mi amigo me envía el link de tu post y me encantó.

    Ha sido una verdadera delicia leerlo, eres un excelente escritor y has contado una historia muy bien contada aunada a los tecnicismos mecánicos y a una excelente documentación del tema que gracias a ti ya no lo dudo, me compraré un street ka y me iré al taller de Lucio o al del Andres Orozco S E G U R O.

    Me daré una vuelta por el blog y buscaré tus escritos, que si son tan amenos como este no me cabe duda que seré fan de TEAM MARMOTA y porque no de las motos ja ja ja.

    Espero con ansia los replys de los lectores y los comentarios y puntos de vista de personas que saben de mecánica, yo soy solo una lectora que ha disfrutado muchisimo con un relato bien contado.

    Gracias!!

    CARO

  2. Alberticu Responder

    Caro, le dice a su amigo que hay uno azul para usted con pocos kilómetros pero debe, como hicimos nosotros, “cruzar el charco” de nuevo.
    Usted misma, yo le diría que en cuanto pueda: Hágale pues! 😉

  3. Josep Responder

    Qué buenas tendrían que estar esas ensaimadas. Sólo de pensarlo se me cae la bava. Si quieres un buen descapotable, los Saab anteriores a 2003 infravalorados y una maravilla en general, cualquier 2.0 siempre gasolina y turbo. Auténticos cohetes extremadamente fiables.

  4. Cele Responder

    A mí, los coches como las motos me gusta que me encuentren ellos.
    Mi fz1 la encontré un día sentado en el trono a las 5:45am y mi primera fj en una página de facebook anunciada por 450€, con un cariño me la compro? Empezó todo.

    A ti el coche te ha encontrado y a mí espero que me sigan encontrando motos mes a mes….

  5. Alberticu Responder

    Josep, los Saab fueron mirado, tengo un par de amigos con sendos. Pero se me van por tamaño y no necesito cuatro plazas.
    Como bien apunta Cele, creo que ese coche me encontró. A ver si me encuentra una Fj…

  6. Coches Curiosos Responder

    Qué tendrán en Ford que les gusta tanto recalentar sus pequeños motores 🤣 En casa hay un Focus del 2012 cuyo corazoncito decidió fundirse (y salió bien caro ponerle otro)

    He leído la serie de los descapotables en desorden, y me quedaría con el 306, parece ser más flexible. Pero este artículo es excelente, las impresiones de conducción muy bien transmitidas, la odisea de talleres y concesionarios también (y he tenido experiencias similares… si fuese menos reacio a la confrontación igual se me tomaría menos el pelo delante de mi cara). Disfrutadlo y cuidad bien de él, parece que ha tenido suerte y ha llegado a un buen hogar.

  7. Carlos Responder

    Hola buenos días, muy buena crónica. Estaría interesado en entrar en el grupo de WhatsApp, ya que soy propietario de un Ford streetka, si me puede facilitar el acceso te lo agradecería, un saludo

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