Chryler Sebring cabrio 2001-2007 2.0i

Tenía metido entre ceja y ceja el V6 desde que me compré el Stratus. Pero iba tan bien… hasta que en una oferta que me hicieron cedí a la tentación y lo vendí. ¡A liarme la manta a la cabeza a buscar un V6!. Y, de paso, solucionando el gran problema de la iluminación nocturna del modelo anterior.

(Spoiler: ¡menos mal que no me compré un V6!)

Comprar de segunda mano al final lleva a que eliges el mejor, no el que más te gusta. Buscaba un V6 azul claro o gris con la tapicería en blanco y acabé con otro 2.0i ¡del mismo color burdeos! (que encima, no me gusta demasiado). Pero es lo que hay: el coche estaba casi nuevo, su dueño tenía varios, y a mi comentario, una vez que se lo hube comprado, de que parecía que nunca nadie se había subido detrás, me contestó “es que nadie lo ha hecho nunca”.

Pensé que lo pintaría… hasta hoy. ¿Para qué?. Está bonito. Lo fui a comprar a Valladolid y me lo bajé a Tenerife, en un perfecto viaje de primavera sin capota recorriendo la Península.

Este modelo es más pequeño, y me di cuenta una vez en casa. Es más corto, no tan barco como el Stratus, el maletero tiene menos capacidad y sólo hay 2 plazas traseras, y, aunque bastante amplias, no son mejores que las de una berlina normal, como lo eran antes. Lo han construído más a la “europea”, sin llegar a ser de hojalata, enano e incómodo, pero da la sensación que con un espíritu más deportivo.

Espíritu, porque las suspensiones son igual de flanes que antes, buscando comodidad ante todo, y le apliqué la misma receta que al anterior, mejores amortiguadores. Y el motor es menos potente a pesar de ser el mismo, luego veremos cómo solucionarlo.

La calidad posee la misma excelencia, con puertas, maletero y capó pesados, con sensación de robusto y metal. Los mandos son semejantes en su buena terminación, comodidad y duración, y el cuadro es PRECIOSO, una pasada de diseño, con una espectacular luz verde nocturna, y un volante con un Control Cruise muy intuitivo y cómodo de utilizar.

La radio, con CD y cassette, etapa de sonido bajo el asiento y mismos excelentes altavoces, varía en que el cargador de Cds va delante, mientras antes iba camuflado en el maletero. ¿Que por qué no le pongo un Bluetooth moderno?. Porque para trayectos cortos que hago el equipo original suena espectacular y es una pena cambiarlo y la regulación del sonido va por botoncitos y no por menús inaccesibles en marcha. Así oigo mis Cds y cassettes antiguos también, que a veces me gusta.

Tiene los mismos buenos detalles que el Stratus: llanta de repuesto igual a las originales, mismo cubre capotas inútil, y subir y bajar la capota se hace en un instante. IMPORTANTÍSIMO en un cabrio: la luneta trasera es cristal, no un plasticucho que con el sol se quema y no se ve nada (hasta tiene térmica trasera), luces de cortesía en los espejos de los tapasoles, apertura a distancia del maletero, multirregulación eléctrica en 7 vías del asiento del conductor que te lo deja a medida, sólida tapicería de cuero en este modelo… es aún más lujoso que el anterior, la verdad.

En marcha el coche suena más que el Stratus con la capota puesta, pero sin molestar. Curiosamente, hasta unos 140 km/h suena menos si vas sin capota que tapado.

Eso sí, el cambio ESPECTACULAR es que éste si tiene unos faros decentes que alumbran, no como en el Stratus, y que me hacen estar contento del cambio de modelo. Los larga distancia, que el Stratus no llevaba porque no me lo compré así, son excelentes.

Motor

El motor es el mismo que el anterior, sólo el filtro del aire es diferente y debe haber alguna cosilla más, pero vamos, nada. Anda menos, acelera menos y es más suave. De hecho, el cambio más notable es que tiene más bajos y es más suave, junto a unas prestaciones inferiores. Debe ser cosa de la programación del encendido, y aunque sin tocarlo anda menos y lo notas, la suavidad y la progresividad compensan el cambio.

Pero hay una mejora oculta que destapa las prestaciones y aúna esa suavidad con las prestaciones del modelo anterior.

Decir que le elegí a mi suegro un Chrysler Sebring 2.0i, la versión Sedán, antes que yo, y lo conduje un verano de viaje por la Península con la familia, teniendo el Stratus en casa, y que me enamoró, a pesar de no ser cabrio. Y que la persona que encontró dónde estaba la potencia perdida del motor es mi amigo JC, componente original de este Team Marmota y que de vez en cuando aún hace una incursión por aquí.

Los Sebrings llevan un mazo de cables gordo que pasa justo por la toma de aire de la caja de filtro de aire, reduciendo su diámetro a la mitad. Lo apartas, lo sujetas con una brida y ¡voilá!, aceleración y potencia restaurados. Junto a su obligatorio filtro KN, claro. Fácil, directo y de resultados inmediatos.

Por lo demás, su robustez, sencillo y barato mantenimiento para el mecánico casero y fiabilidad general es igual al anterior. Nada de complicarse la vida ni de vivir pendiente del coche, que es un asco.

 

Problemas

Muy importante es el problema del motor V6 2.7 en la versión 2001-2006, parcialmente solucionado en la siguiente, y parece ser que exento en la anterior: el mal diseño de la bomba de engrase y el recorrido en el cárter hace que se acumulen los residuos de aceite, llevando a un fallo catastrófico al motor.

Normalmente lo que se ve en la foto proviene de no cambiar el aceite y el filtro cuando se debe (10.000 km como mucho y 5.000 en ciudad o 1 año). Esos grumos calientan el motor y llevan a su rotura completa. Pero en este caso hasta con un cuidadoso mantenimiento puede ocurrir. Chrysler fue solucionándolo a lo largo de la serie, pero mejor abstenerse de este modelo de motor.

Por cierto, un buen truco casero para saber que el aceite que usamos en nuestro vehículo es bueno es coger el filtro usado y sopesarlo con el nuevo: si pesa mucho más, son residuos acumulados en el filtro. ¡A cambiar de aceite!.

Por lo demás, el motor 2.0i de 4 cilindros, como antes, nada o casi: cambio de correas a los 100.000, volviendo a insistir en www.Rockauto.com y su fabuloso servicio y precios, y que se me encendió la luz del airbag, y, como suele pasar, con sacar los cables de debajo del asiento, limpiar los conectores y asear la zona, arreglado.

Comentar que tiene OBD2 en el mismo cuadro: giras 5 veces la llave de arranque desde apagado a encendido, sin arrancar, y salen los errores en el cuadro, con lo que te ahorras el OBD2 de los talleres simplemente porque sabes que no es un problema de Airbag, por ejemplo.

Comentar que para resetear el PCM sacas el terminal negativo, le das a la llave como si fueras a arrancar durante 30 sgs y reconectas la batería.

Un último detalle curioso que podéis ver en las fotos y que siempren me lo miran raro en la ITV y consultan al ingeniero: la matrícula.

Ahí se la ponen a todos. Tapando el radiador. Guay

Las placas de dimensiones reducidas vienen homologadas en todos los Sebring de serie. Y los concesionaros colocan habitualmente una matrícula de medidas normales delante del radiador (tapando la refrigeración, por cierto)

Mirando la Ley, en particular el Real Decreto 885/2020, de 6 de octubre, por el que se establecen los requisitos para la comercialización y puesta en servicio de placas de matrícula para vehículos de motor y remolques, y por el que se modifica el Reglamento General de Vehículos, aprobado por el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre., vemos que, en su Disposición final primera, donde modifica el artículo 49 y del anexo XVIII del Reglamento General de Vehículos, aprobado por el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, en su apartado Dos, explica que el anexo XVIII b) en el apartado III. «Número y ubicación de las placas», los puntos 1 y 2 quedan redactados como sigue:

…excepcionalmente, en aquellos automóviles en los que, por construcción, la placa delantera no puede ser colocada de manera que su eje vertical esté situado en el plano longitudinal mediano del vehículo, ésta se podrá situar en su lado izquierdo o derecho.”

Ahí no tapa nada la matrícula. Y se aprecian los grandes faros que dan buena luz

Como claramente interfiere en el sistema de refrigeración del vehículo colocarla en otra parte (en el parabrisas arriba quita visibilidad) es que es el único sitio donde de verdad se puede colocar. Para ello he optado por una placa metálica, que se adapta con un poco de curvatura a la forma del coche. Pero claro, siempre está eso que dice la misma Ley de que la matrícula debe ser plana.

Así que me lo mirar raro, lo razonamos, la placa es absolutamente visible, está bien fijada… y a repetir la misma charla el año que viene.

En conclusión, estoy feliz con mi coche, no me planteo cambiarlo ni venderlo (y me ofrecen comprármelo por la calle, como el otro), es muy bonito y chulo, gasta poco, cabe la familia (aunque protestan más que en el Stratus), las cosas de la playa y la compra si es menester e, igual que el otro, por aquí lo puedo descapotar unos 300 días al año e ir al aire y no metido en la lata. Que como en moto voy siempre equipado por mi seguridad, no voy tan a gusto a hacer recados.

¿Lo cambiaría?, sí, por un Mugstang Cabrio, pero como no me dejan en casa porque ahí no cabe tanta cosa ni la gente va tan cómoda, pues me quedo tan contento con mi Chrysler

Es más, al precio que están, sedán o cabrio, por la manía esa de “gastan mucho”, que no es así, (simplemente mienten menos que los fabricantes europeos), lo recomiendo sin dudar a cualquiera que se siga haciendo las cosas básicas él mismo y quiera algo robusto y sin problemas. Además, con el precio barato debido a la “sabiduría” popular (recordemos: si la mayoría tiene razón, la tierra seguiríamos diciendo que es plana y el centro del cosmos), pues es un chollo y un coche precioso.

Eso sí, siempre Born in the USA, nada de las versiones europeas de la marca.

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1 comment on “Los americanos (II): Chrysler Sebring cabrio 2001-2007 2.0i”

  1. Livingstone Responder

    Te veo muy americano, te falta poco para la Goldwing 😀

    Interesante lo que cuentas, un saludo.

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